domingo, 4 de octubre de 2009

San Pablo, protégeme de las malas lenguas


Como todo don, las lenguas pueden utilizarse bien o mal. "Porque a uno se le da por el Espíritu palabra de sabiduría;... a otro, poder de milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversidad de lenguas; a otro, don de interpretarlas."I Cor. 12,8; 10
No se debe exagerar ni minimizar la importancia de ningún don. Cada uno tiene su lugar en al plan de Dios y debe utilizarse solo a su servicio. Ningún don es prueba de santidad.
"Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo caridad, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe." I Cor. 13, 1.
Debemos aceptar con gratitud todos los dones de Dios y usarlos bien. San Pablo dice: Doy gracias a Dios porque hablo en lenguas más que todos vosotros" I Cor. 14,18
Habiendo clarificado gratitud por el don de lenguas que el mismo posee, San Pablo escribe en el próximo versículo:"pero en la asamblea, prefiero decir cinco palabras con mi mente, para instruir a los demás, que 10.000 en lengua."-I Cor. 14,19

Clara de Asís, la primera franciscana

(28-29 de marzo, 1211). La primera mujer que siguió a Francisco fue Clara de Asís, hija de Favarone de Offreduccio. Era once años menor que él, de modo que, cuando el santo renunció a todo, ella tenía apenas doce años, pero se propuso hacer lo mismo, cuando llegara a la mayoría de edad. Cumplidos los 18 años, la madrugada del lunes santo salió a escondidas de su casa, y se marchó a Santa María, donde Francisco la esperaba con sus hermanos para consagrarla al Señor. Al día siguiente la llevaron al monasterio benedictino de San Pablo de las Abadesas (en el actual cementerio de Bastía Umbra), de donde intentaron sacarla, inútilmente, su tío Monaldo y todo el clan familiar. De allí pasó al monasterio de Santo Ángel de Panzo en las faldas del Subasio. Aquí se le unieron su hermana Catalina (Santa Inés de Asís) y otras amigas. Juntas se trasladaron luego a San Damián, donde fundaron la Orden de las Hermanas Menores, rebautizadas luego por Francisco como "Damas Pobres". Popularmente las llamaban Damianitas y sólo tras la muerte de Clara (1253), empezaron a llamarlas "Hermanas Clarisas". Francisco, viéndolas tan animadas, les escribió una forma o regla de vida que no llegó a ser aprobada, y se comprometió a cuidar siempre de ellas, visitándolas con frecuencia y animándolas con la palabra y el ejemplo. (Fratefrancesco.org - Fr. Tomás Gálvez).

San Francisco de Asís, Santo Patrono de la ecología y de los animales

Vida en la Porciúncula (1210-1212). La vida de los hermanos en Santa María de la Porciúncula no era diferente de la que llevaban en Rivotorto: "Aunque este lugar era ya santonuestros antiguos hermanos conservaban su santidad orando continuamente, día y noche, y observando constantemente el silencio; y, si alguna vez hablaban después de la hora fijada para el silencio, era para tratar, con la mayor devoción y del modo más discreto, de las cosas referentes a la gloria de Dios y al bien de las almas. Y si sucedía, cosa rara, alguno empezaba una conversación inútil u ociosa, enseguida era advertido por otro. Se mortificaban no sólo con ayunos, sino también con frecuentes vigilias, con el frío, la desnudez y el trabajo manual. Con frecuencia iban a ayudar a los pobres en sus campos, para no estar ociosos, y éstos, a veces, les daban pan por amor de Dios. Con estas y otras virtudes se santificaban a sí mismos y el lugar. Los que vinieron después vivieron durante muchos años de forma parecida, aunque sin llegar a igualar a los primeros". También observaban la clausura, para evitar que los seglares distrajeran a los frailes, y hacían salidas esporádicas para predicar en las parroquias cercanas y cuidar a los leprosos. Francisco, por su parte, no dejaba de meditar continuamente la pasión y muerte de Cristo crucificado, por lo que alguna vez lo encontraron llorando por el camino, cerca de la Porciúncula.

Hazme un instrumento de tu paz - Francisco de Asís

El cántico de las criaturas - San Francisco de Asís

domingo, 20 de septiembre de 2009

Santa Teresita del Niño Jesús

Santa Teresita del Niño Jesús, también conocida como Santa Teresa de Lisieux es Declarada por el Papa, Patrona de las Misiones. Su fiesta se celebra el 1° de octubre y son muchas las gracias que son concedidas por interseción de Santa Teresita a los que rezan con fe y a quienes leen su autobiografía en Historia de un Alma. En ella se cumple el evangelio de Jesús, cuando nos dice: "Los últimos de este mundo,serán los primeros en el Reino de Dios" y " Te bendigo Padre porque has ocultado estas cosas a los sabios y las has revelado a los pequeños"Luc.10,21) Esta jovencita, de sonrisa siempre amable y palabras alegres, ofreció su vida por amor a Dios, por la santificación de los sacerdotes y la conversión de todos los que no aman a Cristo.

Teresita nos dice: "Comprendí que el amor encerraba en sí todas las vocaciones, que el amor lo era todo, que el amor abarcaba todos los tiempos y lugares...En una palabra, que el amor es eterno...! Entonces, al borde de mi alegría delirante, exclamé: Jesús, amor mío..., al fin he encontrado mi vocación!
Mi vocación es el amor...!

domingo, 6 de septiembre de 2009

Contemplar como Francisco y amar como Jacinta


Se cuenta que junto a estos niños se siente un don sobrenatural, es el Espíritu de Dios que se trasluce en aquellos pequeños de apariencia sencilla y mirada profunda.
Francisco es el consolador de Jesús, brilla en él su humildad. El parecía pensar sólo en consolar a Nuestro Señor y a la Virgen, que le habían parecido estar tristes.
Jacinta, estaba preocupada por convertir pecadores y preservar las almas.
Entre las muchas advertencias de Nuestra Señora, que entre otras cosas, nos habló a través de los pastorcitos de las Virtudes Cristianas:
No debemos andar rodeados de lujos
Ser amigos del silencio
No hablar mal de nadie y huir de quien habla mal
Tener mucha paciencia, porque la paciencia nos lleva al cielo
La mortificación y el sacrificio agradan mucho al Señor
El 13 de Mayo del 2000, el Santo Padre Juan Pablo II los declaró beatos en su visita a Fátima, en presencia de la otra vidente, Lucia.
Francisco y Jacinta son los primeros niños no mártires en ser beatificados.

La Virgen les había enseñado: Oh Jesús!!! Perdona nuestras faltas, lleva al cielo a todas las almas, en especial a las más necesitadas de tu misericordia.