jueves, 16 de julio de 2009

Virgen del Carmen. Súplica en tiempos difíciles


" Tengo mil dificultades: ayúdame. De los enemigos del alma: sálvame.
En mis desaciertos: ilumíname. En mis dudas y penas: confórtame.
En mis enfermedades: fortaléceme. Cuando me desprecien: anímame.
En las tentaciones: defiéndeme. En horas difíciles: consuélame.
Con tu corazón maternal: ámame. Con tu inmenso poder: protégeme.
Y en tus brazos de Madre: recíbime siempre."
Madre Santísima del Carmen, ruega por nosotros, bendice a nuestra familia y amigos. Acompáñanos siempre en nuestras obras y en nuestro trabajo de cada día. Que podamos seguir siempre tu consejo "hagan lo que Jesús les dice". Amén

Festividad de la Virgen del Carmen: 16 de julio

domingo, 12 de julio de 2009

"Caridad en la verdad"

"La caridad en la verdad, de la que Jesucristo se ha hecho testigo con su vida terrenal y, sobre todo, con su muerte y resurrección, es la principal fuerza impulsora del auténtico desarrollo de cada persona y de toda la humanidad. El amor -"caritas"- es una fuerza extraordinaria, que mueve a las personas a comprometerse con valentía y generosidad en el campo de la justicia y de la paz. Es una fuerza que tiene su origen en Dios, Amor eterno y Verdad absoluta. Cada uno encuentra su propio bien asumiendo el proyecto que Dios tiene sobre él, para realizarlo plenamente: en efecto, encuentra en dicho proyecto su verdad y, aceptando esta verdad, se hace libre (cf. Jn 8,22). Por tanto, defender la verdad, proponerla con humildad y convicción y testimoniarla en la vida son formas exigentes e insustituibles de caridad. Ésta "goza con la verdad" (1 Co 13,6). Todos los hombres perciben el impulso interior de amar de manera auténtica; amor y verdad nunca los abandonan completamente, porque son la vocación que Dios ha puesto en el corazón y en la mente de cada ser humano. Jesucristo purifica y libera de nuestras limitaciones humanas la búsqueda del amor y la verdad, y nos desvela plenamente la iniciativa de amor y el proyecto de vida verdadera que Dios ha preparado para nosotros. En Cristo, la caridad en la verdad se convierte en el Rostro de su Persona, en una vocación a amar a nuestros hermanos en la verdad de su proyecto. En efecto, Él mismo es la Verdad (cf. Jn14,6)."

Texto completo de la Encíclica: Caritas in veritate

http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html

sábado, 30 de mayo de 2009

Homilía monseñor Héctor Sabatino Cardelli, Obispo de San Nicolás


Coronación de la imagen de la Virgen de San Nicolás y el Niño Jesús

María, Madre Nuestra, desde el “bendito el fruto de tu vientre”, hasta el “ahí tienes a tu hijo”;
Madre Nuestra, desde el “hagan lo que les diga”, hasta el cenáculo, acompañando a la Iglesia orante en la espera del Espíritu Santo prometido;
Madre Nuestra, desde Guadalupe y Luján, adelantándote a nosotros para esperarnos y que fuéramos Nación; Madre de la Iglesia, a quienes nos diste a luz en Jesús, tu Hijo y nuestro hermano; Aquí estamos hoy, desde el Norte y el Sur, desde el Este y el Oeste, donde nos acompañas en cada rincón, por más lejano que se encuentre de este bendito lugar; queremos expresarte nuestro amor, nuestro agradecimiento y nuestra súplica, porque te has manifestado nuestra madre para recordarnos el camino del encuentro con Jesús y fortalecer el vínculo fraterno que nos distingue como miembros de esta gran familia mariana. Por tu respuesta fiel al proyecto de Dios, asociada a su plan salvífico a favor de su gloria y de nuestro bien, fuiste coronada por encima de todo lo creado, gozando del triunfo de la victoria de Jesús sobre el dolor, el pecado y la muerte! Te vemos gozosos, participando de esa plenitud alcanzada porque fuiste la servidora del Señor, misión que se prolonga para nosotros en este tiempo en el que libramos la gran batalla, iluminados y aleccionados por tu ejemplo que celebramos, llenos de esperanza en tu mediación maternal, para que podamos también nosotros alcanzar la victoria. Lo que ceñiremos en tu frente y en la de tu Hijo, no será sino una sublime expresión de gratitud y reconocimiento por ser la causa de nuestra salvación cuando nos diste a Jesús, por quien somos tus hijos y hermanos entre nosotros. La humildad y pequeñez de tu servicio incondicional al querer de Dios ha significado tu mayor grandeza, porque gracias a tu actitud de despojo Él creció y te hizo partícipe, asociándote a su obra redentora. Tu camino va de la mano con el de Jesús, nuestro camino, y así , te has convertido en el fruto más espléndido de su obra y, para nosotros, en el modelo de santidad y adhesión al plan de Dios. Vemos en tu vida y persona una expresiónd dócil, sencilla y, a la vez, totalizante de cómo debe ser para nosotros el modo de vivir esta relación con Dios, sin dudas ni temor de equivocarnos, convirtiéndote en un signo de esperanza. Te alabamos, Virgen Madre, pues nos diste al Redentor que alcanzó pan para nosotros la gracia y la salvación. Eres el gran prodigio que creó Dios por bondad. Eres la promesa de victoria, nuestro triunfo sobre el mal. Madre de la Iglesia, hoy queremos proclamar tu grandeza en la magnitud de tu servicio de amor, queremos confesar nuestra gratitud y cercanía, desde siempre, que reconocemos, valoramos y anunciamos de generación en generación. Este pueblo peregrino que se pone bajo tu amparo, somos tus hijos, en quienes forjaste la fe en aquel que nació de tu carne, hoy te pedimos que nos hagas semejantes a Jesús y podamos mostrar su rostro labrando la amistad entre nosotros para adelantar aquí el gozo de la patria futura. Elegiste este lugar para que todos los argentinos nos encontremos aquí y nos embebamos de tu amor y de tu paz para compartirlo en el nombre de tu Hijo Jesús. Esta corona que resume el querer de todos es un gesto de alegría y de gozo que nace del reconocimiento de tu humilde, silencioso y fecundo servicio que estamos felices por recibir y de alguna manera, queremos expresar la prioridad que le damos de nuestra parte. Eres nuestra reina del corazón, de la mano tendida, del cobijo y el acompañamiento, del estar y caminar juntos, de tu mirada serena y de tu ofrenda divina al entregarnos a tu Hijo. Eres la inspiradora de nuestros grandes ideales de comunión y fraternidad, ayudándonos a vivir en la alegría y en el dolor, en la siembra, en la poda y en la sasón del fruto que madura al calor de tu mirada. Has entrado en el quehacer cotidiano de nuestras vidas, haciendo de nuestras casas tu Nazareth; de nuestras vidas, tu misión; de nuestras conductas, tu obrar; de nuestra oración, tu disponibilidad, a lo que Dios te pidió, de nuestras comunidades, la fraternidad que nos imprime tu presencia de madre. Esta presencia en nosotros nos convierte en discípulos de Jesús, de quien eres la maestra que eligió la mejor parte, en Iglesia como lugar de encuentro y vivencia, porque al darnos a Jesús te convertiste en nuestra madre. Hoy, aquí, somos un signo visible, fuerte y gozoso de todo lo que haces y significas para cada uno de nosotros, que con fe grande y amor de correspondencia, queremos expresarte el lugar que ocupas en nuestras vidas. Sabemos que como madre curarás las heridas de nuestras caídas y como maestra, nos indicarás el camino para no volver a caer. Somos tuyos, te ofrecemos hoy nuestra vida y nuestro corazón, tu guárdanos y defiéndenos como una posesión tuya. ¿Qué más podemos darte? Como expresión material e indeleble hemos elegido un metal de nuestra tierra, el fruto de nuestros campos y el punzón y el martillo del orfebre en manos de tu pueblo y de tus pastores para labrarte este signo de nuestro amor que hoy ponemos en tu frente como testimonio irreversible de que te queremos y te pertenecemos. Los signos de la Cruz, del Espíritu Santo y del Rosario están por encima de todo como testimonio de tu grandeza asociada a la voluntad de la Trinidad Santísima que sintetiza toda nuestra voluntad. Madre, como pueblo mariano, fieles y pastores, te sentimos tan cercana que nos fusionas en la intimidad de Dios, haciéndonos uno, para que el mundo crea! Mons. Héctor Cardelli, obispo de San Nicolás de los Arroyos

Santuario de la Virgen del Rosario de San Nicolás

"Mi amor de Madre se vuelca hacia mis amados hijos. En este pedazo de tierra bendita, el Señor renueva el alma; aquí, el Señor fortalece el espíritu, aquí, la Madre espera de sus hijos, el nacimiento del hombre nuevo, para hacerlo crecer con un corazón abierto, un corazón limpio y merecedor de las bondades del Señor. Amén, amén." (Mensaje N° 1183 del 26-5-87)

El 25 de septiembre próximo, fecha en que todos los años se conmemora la aparición de la Virgen, la imagen será coronada en todas las Iglesias del país.
Página del Santuario de la Virgen de San Nicolás:http://www.virgen-de-san-nicolas.org/maelesim.asp

Salida de María del Rosario hacia el parque de la Coronación

Nuestra Santísima Madre, es llevada hacia el parque de la Coronación (el campito donde apareció a la vidente), los fieles la esperan a la salida y derraman pétalos de rosas sobre su imagen y la del niñito Jesús. Esta celebración se realiza los 25 de cada mes en San Nicolás, pero se realizó este 25 de mayo muy especialmente, porque fue coronada por su pueblo.