viernes, 2 de abril de 2010

Me amaste a mí cuando nadie me amó



Este video refleja el gran amor de Dios para su creación única y especial: TU.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Jornada por la vida - 25 de marzo


CON MOTIVO DE LA JORNADA POR LA VIDA QUE SE CELEBRA EL 25 DE MARZO

La Conferencia Episcopal Española
lanza la modalidad juvenil de la Campaña
"¡Es mi vida!... Está en tus manos"
con el lema "Es un tú en ti"

Se difundirá en las principales redes sociales

Madrid, 22 de marzo de 2010


La Conferencia Episcopal Española ha puesto en marcha una nueva modalidad de la campaña de comunicación “¡Es mi vida!... Está en tus manos”, en esta ocasión con el lema “Es un tú en ti”, dirigida especialmente a los jóvenes.

La iniciativa se difundirá en las principales redes sociales y desarrolla, con otro formato y lenguaje, la campaña en favor del derecho a la vida de los que van a nacer, que puede verse actualmente en vallas publicitarias, carteles y dípticos, con motivo de la Jornada por la Vida del 25 de Marzo.

La nueva modalidad adapta para un público juvenil los objetivos ya propuestos de seguir dando voz a los que van a nacer, para defender su derecho a la vida y ofrecer apoyo real a las mujeres gestantes que se encuentran en dificultades.

25 de marzo - Día del niño por nacer

viernes, 12 de febrero de 2010

Vida de Chiquitunga


Hermana María Felicia de Jesús Sacramentado
Sierva de Dios

"La Chiquitunga"
Carmelita Descalza
Paraguay, 1925-1959

"Sed tengo de una entrega total"

martes, 29 de diciembre de 2009

Misas para embarazadas: ¿son sólo para ellas?

Nos preguntábamos hace poco: ¿estas Misas, son para un grupo en especial de personas? ¿Cómo las vive quien no está pasando por esa situación? Aquí algunas de las reflexiones que hicimos. Los invitamos a pensar en algunas más que nos ayuden a enriquecer y a valorar estas celebraciones y especialmente que nos sugieran elementos que tal vez no estemos contemplando.

¿Qué viven las embarazadas?

  • Las madres se sienten acompañadas, alentadas y fortificadas por Dios y por la comunidad. Perciben la alegría de la Iglesia por la acogida que ellas dan al niño que llevan en su vientre.
  • Descubren en María un modelo feliz de madre y mujer. Que pasó por experiencias similares a las de ellas y que le permitieron florecer como mujer y saber que "desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí..."

¿Qué viven quienes anhelan un hijo?

  • Encuentran un ámbito propicio para que sus corazones se vean conmovidos e iluminados para descubrir que se es padre en el amor que se entrega y recibe en la diaria convivencia. Ya sea que conciban un hijo de su propia sangre o que generosamente se abran a la adopción. Y más en este segundo caso en que con su gesto, además están reparando la vida de un niño y posibilitando que se cumpla las Bienaventuranzas: "Porque tuve hambre y me dieron de comer; tuve sed y me dieron de beber; era forastero, y me acogieron; estaba desnudo, y me vistieron» (Mt 25, 34-36).

¿Qué vive cada persona presente?

  • Da gracias por su propia vida, por la maravilla de ese Don gratuito que recibió de Dios, por las vidas que nacen, por las vidas de sus seres queridos.
  • Comparte la experiencia y alegría comunitaria que significa celebrar la vida y La Vida con mayúsculas.
  • Vuelve a descubrir que amar es recibir un anticipo de eternidad. Que el hombre es amado por Dios como su hijo muy querido.

¿Qué vive la Iglesia?

  • Cumple su mandato evangélico de "promover, proteger y servir a la Vida"· Reza, toda la Iglesia, para encomendar a Dios a cada niño, a cada una de esas vidas débiles e inocentes, que son su predilección.
  • Se entrega a los designios de la Divina Providencia, pidiendo la intercesión de la Virgen María, madre del amor hermoso, para que cada bebé engendrado pueda ver y sentir en su madre la sonrisa de Dios.
  • Afirma la fe en un Dios que ama al hombre, que lo ha creado a su imagen y semejanza y que desde su concepción lo ha destinado a la vida eterna.
  • Trabaja para que en este mundo prevalezca la cultura de la vida.

Equipo Pastoral de Bautismo - Parroquia Santa Mónica - abril de 1999

Estén siempre alegres

"Estén siempre alegres. Oren sin cesar. Den gracias a Dios en toda ocasión: esto es lo que Dios quiere de todos ustedes, en Cristo Jesús. No extingan la acción del Espíritu; no desprecien las profecías; examínenlo todo y quédense con lo bueno. Cuídense del mal en todas sus formas." Tes 5, 16-24

Una nueva exhortación a la alegría. Va unida a una invitación a rezar y otra a dar gracias. Y hay que hacerlo “siempre”, “sin cesar”, “en toda ocasión”. Y todo esto es así nada mas y nada menos que porque “es lo que Dios quiere de todos ustedes”. Si nos hubieran empezado a enseñar en el catecismo “lo que Dios quiere” por este párrafo..., pero no, empezamos por los mandamientos, y si había que dar alguna explicación lo que se nos decía era que eran “para nuestro bien”. No es fácil empezar por ahí, pedagógicamente es un error. Comprender que otro, (incluido Dios), sabe mejor que nosotros mismos lo que es “para nuestro bien”, es lo más difícil de todo. En cambio, enterarnos de que Dios lo que quiere es que estemos alegres, hubiera abierto un mundo a nuestro corazón y lo hubiera llenado de paz. Y esto no porque se nos hubiera dicho algo nuevo y sorprendente, sino al contrario, porque ya lo sabíamos. Sí, nosotros sabíamos que Dios quería que estuviéramos alegres siempre, que oráramos sin cesar y que en toda ocasión diéramos gracias, sólo nos faltaba escucharlo de nuestros adultos y que nos enseñaran a hacerlo un poco mejor. Pero no fue así. Empezamos por “lo que había que hacer” y cuando mucho tiempo después llegamos a leer aquellas líneas que nos hablaban de la alegría ya era tarde y casi inútil. Ya nada podía modificar el punto de vista desde el que se leía todo. Ya la expresión “estén siempre alegres” no podía sonar sino a otro mandamiento, era otra cosa más que había que hacer. Ya la invitación a “orar sin cesar” no podía ser sino una pesada carga que nada tenía que ver con la posibilidad de una vida plenamente humana y feliz. Y también “dar gracias” fue algo más “a cumplir”.No sé porqué habrán pensado que era más difícil enseñarnos el “no extingan la acción del Espíritu”, cuando uno es chico eso es fácil de entender. Al menos en nosotros no examinaron todo ni se quedaron con lo bueno, sólo nos enseñaron a cuidarnos del mal (en realidad de mal que había en ellos y que ellos suponían en nosotros). No se dieron cuenta que al hacer esto estaban despreciando las profecías y extinguiendo la acción del Espíritu.

Sería por eso que no estaban nunca alegres. Homilía del P. Jorge Oesterheld

lunes, 28 de diciembre de 2009

Gladys, una abuela agradecida

Hay momentos en la vida, que solemos arrodillarnos para rogar, pero son pocos los que agradecidos nos ponemos de rodillas para dar gracias.
Hoy quiero estar en las filas de estos segundos; porque después de haber sido testigo del milagro logrado con el nacimiento de mi nietecito Nicolás, no podía hacer otra cosa.
Brevemente les narraré este acontecimiento. Mi hija Silvina María, madre de María Florencia y de Nicolás Agustín, apostó desde hace cinco años a Jesús y a María, para poder tener hoy la dicha de ser madre de estas dulces criaturas.
Primero fue María Florencia, quien nació después de tres embarazos malogrados, y sin embargo no se dio por vencida. Juntas íbamos todos los días 31 de mes a San Ramón Nonato, allí llorábamos y pedíamos que se produjera el milagro; cuando nuestras esperanzas estaban a punto de flaquear, se anuncia la pequeña María Florencia, que nació con toda felicidad.
Transcurridos tres años, donde gozamos con todas las ocurrencias de una pequeña dotada de miles de gracias, mi hija decide tener su segundo hijo; allí comienzan nuevamente las penurias. Otro embarazo fallido, con un embrión muerto, obligan a una nueva intervención quirúrgica para Silvina; justamente dos días antes de navidad, la depresión se apoderó de ella y la tristeza de nosotros también. Nuestros miedos de padres se acrecientan y le sugerimos con insistencia, que se conforme con tener una sola hija y no hacer nuevos intentos, ya que ponía continuamente en riesgo su vida. Ella no contestaba y sufría en silencio, sin embargo, yo que la conozco sabía que no se daría por vencida.
Siguió apostando a nuestro Dios y sin saberlo tres meses más tarde de su pérdida, nos enteramos por una tercera persona, que esperaba un hijo. Debo confesarles que esta noticia, nos llenó más de inquietud que de alegría y tal vez algunos reproches, ya que veíamos que continuamente ponía en riesgo su propia vida.
Nuestro egoismo de padres, temíamos por ella, incluso por el bebé que se anunciaba, ya que uno de sus embarazos frustrados fue a causa de una malformación múltiple.
A partir de la noticia; y después de mucho hablar, decidimos acompañarla con nuestros ruegos en su " dulce y angustiada espera".
Pasaron los meses y ante cada ecografía todos acrecentábamos las oraciones, porque era una nueva prueba para ella y para nosotros.
Mientras tanto el Grupo de oración a Nuestra Señora de la Dulce Espera de la Parroquia Santa Mónica, seguía rogando por ella, la tenían en una lista desde el último embarazo fallido, dado que yo misma le pedí a una de las señoras del grupo de oración que la incluyera en las peticiones a Nuestra Madre.
La Virgen, no se hizo esperar, ya que luego supe, que a sólo una semana de haber comenzado a orar por ella, quedó embarazada. Hoy felices, damos mil gracias al Altísimo, ya que Nicolás desde el 25 de setiembre, justamente el día de la primera aparición de Nuestra Señora, se asomó al mundo con toda felicidad y sin ningún problema.
Gracias a Dios y a todos los que colaboran de algún modo para que este sueño se hiciera realidad.

Gladys
Una abuela agradecida