lunes, 15 de octubre de 2007

San Pascual Bailón (Protector de la vivienda)


Maravilloso sacerdote franciscano español, es un gran intercesor ante Dios para encontrar vivienda y objetos perdidos; es además jefe espiritual de todos los Congresos Eucarísticos del mundo. San Pascual Bailón nació en el año 1540 y murió en el año 1592. Su vida fue humildad, silencio y sacrificio, como Jesús en la Eucaristía. El amanecer lo sorprendía siempre ante el sagrario, radiante de luz y alegría. Allí se preparaba para la jornada. Y ante el sagrario, le sorprendía el anochecer, descansando de sus fatigas. se recuerda su día el 17 de mayo.

Jesucristo, Señor y Salvador nuestro, que dijiste a tus apóstoles:"Todo lo que pidan en mi nombre, lo haré" invocamos tu clemencia, y por el Santo nombre de Jesús y por tu preciosa sangre que por nosotros derramaste en tu pasión y por las lágrimas que derramó tu Santa e Inmaculada Madre, yo te pido, con la poderosa interseción de San Pascual Bailón, que me ayudes a encontrar la vivienda que deseo, e igualmente te suplico por todos aquellos que están sin techo o que tienen problemas con la vivienda.
San Pascual Bailón, modelo de humildad y cristianismo, confío plenamente en tu valiosa mediación ante Dios y la Santísima Virgen para que mi pedido dea concedido. Que así sea.

(También en esta oración San Pascual intercede ante Dios por objetos perdidos, para hallar vivienda o venderla y para construcciones que no se pueden terminar)
Si Dios por medio de San Pascual Bailón concede la gracia se deberá bailar en honor del Santo.

Gestos de amor


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domingo, 9 de septiembre de 2007

Subida al Monte Carmelo


Para venir a gustarlo todo, no quieras tener gusto en nada.
Para venir a poseerlo todo, no quieras poseer algo en nada.
Para venir a serlo todo, no quieras ser algo en nada.
Para venir a saberlo todo, no quieras saber algo en nada.
Para venir a lo que no gustas, has de ir por donde no gustas.
Para venir a lo que no sabes, has de ir por donde no sabes.
Para venir a lo que no posees, has de ir por donde no posees.
Para venir a lo que no eres, has de ir por donde no eres.

Juan de la Cruz, I,13,11)

sábado, 8 de septiembre de 2007

No hay que matar un niño para solucionar un problema social"

Monseñor Laffitte advierte que hoy se intenta justificar la eliminación de la vida

"Cuando una menor de 14 años queda embarazada y su entorno la empuja al aborto, no es un problema de la madre ni del niño, sino de toda la sociedad." Así explica el sacerdote francés Jean Laffitte, vicepresidente de la Pontificia Academia para la Vida, la preocupación con la cual la Iglesia aborda situaciones tan dolorosas.
Y ante casos resonantes, como el reciente aborto selectivo practicado en Italia, donde un equipo médico eliminó por error a un feto sano en lugar de un embrión gemelo que iba a nacer con el síndrome de Down, la Iglesia lamenta que se haya hablado solamente del "error del médico, que suprimió a la criatura sana".
"El error fundamental fue querer matar a la enferma y considerar a una persona enferma un ser inferior a otro. Eso no vale en ninguna civilización", advirtió monseñor Laffitte, una de las principales voces de la Iglesia en temas de bioética, al describir una conducta que se extiende en el mundo.
En diálogo con LA NACION, el teólogo y colaborador del Papa estimó que se vive hoy una incoherencia social. "Por un lado, la sociedad protege a los discapacitados, con prioridades en los transportes públicos, la construcción de rampas y otras medidas muy positivas. Pero cuando hay sospechas de que una persona puede nacer con algún tipo de discapacidad, se le quiere impedir que nazca y viva en nuestra comunidad".
Monseñor Laffitte, de 55 años, llegó al país para participar del IV Congreso Internacional de Bioética Personalista, organizado por el Instituto de Bioética de la Universidad Católica Argentina (UCA). Allí se abordaron distintas problemáticas vinculadas con la conciencia cristiana, la ciudadanía y el derecho a la vida.
La objeción de conciencia, cómo curarse y hacerse curar, la eutanasia y el aborto fueron temas que suscitaron reflexiones por parte de especialistas argentinos e internacionales, ante los desafíos que hoy presenta la bioética en el mundo.
Laffitte describió cómo, a lo largo de la historia, "siempre existió un respeto incondicional a los pobres y a los enfermos". "¿Hoy no se los respeta?", se le preguntó. "Sí, pero se está creando una nueva sensibilidad, para justificar la eliminación de la persona en el comienzo de la vida", respondió.
Percibe, así, una corriente laicista muy dura, que presupone que "el ciudadano, a priori, no tiene fe o, si la tiene, debe callar". Esa visión contrasta, según dijo, con una laicidad sana, moderada, que admite la reflexión de la Iglesia como una contribución al bien común. Por ello celebra el triunfo de Nicolas Sarkozy en las últimas elecciones en Francia, que han mostrado, según interpreta, un retroceso de la corriente laicista dura en Europa.

Aporte de la Iglesia
La promoción y defensa de la vida humana es uno de los temas principales de la Pontificia Academia de la Vida, creada por Juan Pablo II en 1994.
Cada año se realiza en Roma un congreso abierto sobre cuestiones de actualidad, como el estatuto del embrión humano, la objeción de conciencia y los desafíos frente a la eutanasia, el tema previsto para 2008.
"No existe un mundo científico y otro religioso. El mundo es el mismo", dijo Laffitte, al explicar que a la Iglesia le interesan todos los temas susceptibles de cambiar cualitativamente la vida de los hombres. "No todos los temas son neutros. A veces se presentan cuestiones pseudocientíficas: detrás existe el proyecto de cambiar los valores humanos", advirtió.
De allí la preocupación por la eutanasia, tratada como un modo de mejorar las condiciones del enfermo, y el aborto, limitado muchas veces a la libertad o el derecho de la mujer, cuando nadie se pregunta por los derechos de la persona por nacer.
"Una vida no vale más que la otra", dijo monseñor Laffitte, al recordar el principio que guía a la Iglesia: en circunstancias extremas y dolorosas, como el aborto, hay que hacer lo posible para salvar las dos vidas. Si se produce la muerte de uno de ellos, será una consecuencia no querida.
"No hay que matar al niño para solucionar un problema social. El Estado debe ayudar a la joven a que tenga condiciones dignas de vida, acceso a la salud y a la educación, y ayudarla a tener el hijo. No es una cuestión de fe: es una obligación natural", concluyó el sacerdote francés.

Por Mariano de Vedia
LA NACION
Viernes 7 de setiembre de 2007


viernes, 13 de julio de 2007

Bienaventurados los pacificadores...

Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos.
Y abriendo su boca les enseñaba, diciendo:
Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.
Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.
Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo.1 Pedro 4. 14
Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros. Lc 6 20-23


Estas palabras de Jesús, nos hace ver que cada uno de nosotros está a cargo de la obra de la reconciliación, ayudando a otras personas a encontrar paz en su relación con los demás y con Dios. No dejemos de intentarlo.
A través de la muerte de Cristo en la cruz, podemos vivir en una relación de paz con Dios y con otras personas. Jesucristo dijo que los pacificadores serán llamados hijos de Dios. Ese honor nos corresponde a nosotros.

Gracias Señor por perdonarnos. Ayúdanos a vivir en paz y a llevar tu mensaje de reconciliación. Oremos por todos aquellos que necesitan ser perdonados.

sábado, 7 de julio de 2007


Ceferino Namuncurá

Ceferino Namuncurá es el primer beato argentino. De origen mapuche, nació en Chimpay, Río Negro, el 11 de noviembre de 1886. Murió en Roma, víctima de la tuberculosis, el 29 de marzo de 1905. Tenía sólo 19 años.
El Vaticano reconoce como milagro que una mujer deshauciada por los médicos por un cáncer de útero no sólo se recuperó sino que pudo dar a luz."indiecito milagroso"